Desde el caso Pretoria o Millet, pasando por Gürtel y por los crímenes comunes de gente, más o menos anónima, hasta llegar a las más altas esferas de la política – Berlusconi, Bush, Aznar, etc. – y de la economía – De la Rosa, Conde, etc. – hay una pregunta que se formulan millones de personas… ¿la ley es igual para todos? Ejemplos de las desigualdades entre los ladrones de guante blanco, y los ladrones comunes; hay para dar y vender. Sobretodo hoy en día, con la que nos está cayendo encima como resultado de las corruptelas en tantas Comunidades Autónomas. Las imágenes del Sr. Millet paseándose tan tranquilo por Barcelona; contrastan enormemente con la de los imputados por el caso Pretoria, que ya han ido, sin demora ninguna, a dar con sus huesos en la cárcel.Parece que Garzón, no hace diferencias de clase a la hora de encarcelar a alguien. Ahora bien, nos quejamos de que Millet esté campando a sus anchas, pero también se han oído quejas del trato vejatorio al que se ha sometido a los Pretorios…¡¡¡vamos hombre!!! ¿Por qué no se les puede ver esposados? ¿Por qué merecen un trato mejor que el que se les da a los presos comunes? ¿Acaso no estamos hartos, cuando un caso es suficientemente importante para salir en los medios, de ver a gente esposada y sometida al juicio de la audiencia, antes que al del juez? Si defendemos los derechos de los delincuentes a su intimidad, defendamos el de todos: asesinos, violadores, terroristas y ladrones; pero no sólo los de unos cuantos, por responder a un determinado apellido o pertenecer a una determinada clase social.
En este repaso rápido a las desigualdades ante la ley, no hay nada más estremecedor que lo que pasa en las más altas esferas, políticas y económicas. En el terreno económico, parece que está establecido que hay que dar un escarmiento cada cierto tiempo, y, por eso, cada X años, uno o dos ladrones de guante blanco pringan. Aunque no los más importantes, claro está: los Berlusconis, Botines etc.; ellos siempre se salvan.
Pero es en el terreno de la alta política donde hay aun más impunidad. Una impunidad aterradora. Yo siempre he creído que ser presidente o líder de un país es una tarea ardua; no sólo por el volumen de trabajo, sino por la responsabilidad añadida que conlleva. Lo que pase durante tu mandato en el país es tu responsabilidad. Por eso, yo soy de las que defienden que el ejercicio político no es ningún chollo. Muy al contrario, debería contar con un buen reconocimiento.
Ahora bien… lo que es aplicable para el edil, el alcalde de cualquier pueblecillo, o incluso para los diputados o congresistas; parece que no se aplica a las más altas esferas. Pese al clamor popular, nadie responsabilizó a Aznar del 11M; pese al clamor mundial, nadie ha juzgado a G. W. Bush por crímenes contra la humanidad. Parece que llega un momento en que un cargo faculta para saltarse la ley a la torera… y así nos va.
Hoy me quiero sumar a la indignación de miles de personas que ven la vergonzosa impunidad con la que se delinque en el mundo. Pero sobretodo me quiero sumar a las protestas de los miles de chilenos – Pinochet –, españoles – Franco –, y sobre todo, a razón de los últimos acontecimientos, a los miles de bosnios que vieron como Milosevic moría sin ser juzgado por sus crímenes, y que ahora tienen que soportar que el juicio a Radovan Karadžić, sea pospuesto de manera inexplicable.
Karadžić fue acusado de ser responsable, a nivel personal y de comando, de numerosos crímenes de guerra contra personas no serbias. Bajo su dirección y comando, las fuerzas serbio bosnias iniciaron el sitio de Sarajevo y llevaron a cabo numerosas masacres a lo largo de Bosnia. Miles de personas fueron asesinadas, expulsadas de sus hogares o hechas prisioneras en campos de concentración. Karadžić está acusado de ordenar la masacre de Srebrenica – asesinato masivo de unos 8.000 bosnios musulmanes durante la guerra de Bosnia; sólo en razón de su identidad religiosa – en 1995, dirigiendo a las fuerzas serbio bosnias.
Radovan Karadžić fue acusado por el Tribunal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) en 1995, de genocidio y crímenes contra la humanidad; pero decidió eludir su procesamiento y se dio a la fuga. El 21 de julio de 2008 fue detenido en Belgrado, donde vivía bajo una identidad falsa. Antes de su llegada a La Haya, Karadžić manifestó su intención de ejercer su propia defensa con el asesoramiento de un equipo de abogados; además, el acusado presentó un alegato en el que denunciaba que el gobierno de los Estados Unidos le prometió inmunidad para no ser juzgado por el TPIY a cambio de retirarse de la vida pública. El juicio comenzó el 26 de octubre de este año.
El proceso supone un desafío que el TPIY debe afrontar sin mayor dilación. Ratko Mladic, el militar serbo bosnio que asaltó Srebrenica, sigue escapado. Lo mismo que Goran Hadzic, jefe político de los serbios de Croacia. Así que Karadžić es, por ahora, la imagen del genocidio más reciente de la historia europea. Por eso, se está viviendo con una gran tensión este proceso judicial; puesto que después de meses de no comparecer, por decisión propia, ante la justicia Karadzic se ha personado por primera vez en la Haya alegando que necesitaba 10 meses más para preparar su autodefensa.
Finalmente, el juicio ha sido aplazado hasta marzo de 2010. Las víctimas, en especial los familiares de los 8.000 musulmanes asesinados en Srebrenica, y los supervivientes del asedio de cuatro años en Sarajevo – el más largo de la guerra moderna, con 12.000 muertos –, están a punto de perder la fe en la justicia internacional. Las Madres de Srebrenica han resumido el sentir de los afectados en una frase: "Él tiene todos los derechos, y nosotras ni siquiera los huesos de nuestros hijos".
Espero que en esta ocasión, todo el peso de la ley caiga sobre éste asesino; y que su condena impida que pueda ser recordado como un héroe, así como que rendirle homenaje sea ilegal; hecho que, lamentablemente, no se ha podido conseguir, antes de la muerte de muchos de los más grandes asesinos de la historia. Esperemos que Karadžić, que en su día hizo declaraciones tan escalofriantes como: "Los de Sarajevo no contarán a sus muertos. Contarán a los vivos", se pudra en la cárcel dónde se deberían haber podrido Milosevic, Pinochet y Franco; entre otros.
Clara Bosch es Licenciada en Ciencias Políticas
El Plural











5 noviembre - 5 noviembre 
